Acte VII

Parece que me acarícia un lapiz honesto y cariñoso,
con su mina interna, dentro suyo tiene esclavos
noctámbulos de sentimientos, pretende encarcelarme,
no me da miedo unos ojos barridos por la barbarie.
Alguien me acaricia la espalada, se abren documentos
muy ambiciosos, pues hay un virus que reproduce,margina
como la camara del cine, cadenas que prohiben ayudas.
Siento el cuello desfallecer, entregando mi República legítma
a alguien que me lame con lengua inspectora, no deja de
escrutarme para bombardearme.
